El próximo 14 de febrero llega una vez más una de las fechas más especiales para los enamorados: San Valentín. Es un día especial para celebrar el amor que une a dos personas. Y también para hacer un obsequio a la persona amada. No tiene por qué ser nada caro. Basta sencillamente con algún dulce, unas flores, una copa y un buen plan en compañía. Por ejemplo, en una cena de San Valentín. No sólo tiene que hacerse durante una cena. También se puede hacer durante una merienda. O tomando una copa durante una velada tranquila mientras se comparten unos dulces. Si el tiempo lo permite, incluso se puede hacer un picnic en el campo o a la orilla de un río o lago. Cena de San Valentín: momento perfecto para los regalos A pesar de que se pueden hacer todo tipo de planes para celebrar el 14 de febrero, lo habitual es organizar una cena de San Valentín. Bien en un restaurante romántico o en casa a la luz de las velas. Ese es el momento perfecto para intercambiar los regalos. Estos no tienen por qué ser únicamente libros, joyas, flores o escapadas románticas. También pueden ser caprichos gastronómicos, que hasta pueden convertirse en el postre de la cena. Por ejemplo, chocolate o bombones. Acompañados, eso sí, por un buen vino o cava. O una fondue, con todo lo necesario para prepararla. Los amantes de una buena copa o un buen vino seguro que agradecen un detalle relacionado con el vino o el licor de calidad. Por ejemplo, un par de botellas de vino Vega Sicilia, perfectas para acompañar un momento especial como la cena de San Valentín. O una de ginebra Puerto de Indias, con los complementos necesarios para la preparación de unos gintonics. Regalos gastronómicos para organizar un picnic o una cena La cena de San Valentín puede ser sólo el comienzo de la celebración del día de los enamorados. Los regalos que se intercambien en ella pueden ser perfectos para organizar una segunda parte cualquier otro día. Por ejemplo, una cena de picoteo con el contenido de un baúl con productos gourmet y regada con vino y champán. O un aperitivo con foie, queso y vino blanco o tinto, entre otras delicias. Si el tiempo lo permite se puede optar por organizar un picnic al aire libre. Y con un regalo que incluya tanto las viandas como la cesta o la nevera en la que irán, no será necesario hacer ningún preparativo adicional. Sólo disfrutar de la compañía, la comida y la bebida. Y si además de la comida y la bebida, se desea que el regalo gastronómico incluya algún detalle romántico, se puede regalar una cesta con un pequeño obsequio. Por ejemplo, un rosal, una planta, o incluso unas sales de baño y un libro de bienestar. Cualquiera que sean las preferencias gastronómicas de la persona que amas, un regalo gourmet para disfrutar en compañía será muy apreciado. Y la cena de San Valentín, el momento perfecto para compartirlo en pareja.