El cava es una de las bebidas navideñas por excelencia en España. Con platos de pescado, para brindar, en los postres, etc. Se consume en muchos momentos de comidas y cenas. También en reuniones familiares. Y hasta en desayunos especiales. Se trata de una bebida muy apreciada, que además de tener buen sabor, sienta bien. Los beneficios del cava para el cuerpo son bastante numerosos. Eso sí, consumido con moderación.

Generalmente, es el vino tinto el que goza de mejor fama en cuanto a beneficios para la salud. Pero en los últimos tiempos también se ha comenzado a reconocer los de los vinos blancos y los espumosos, entre los que se encuentra el cava.

Características específicas del cava

Como otros vinos espumosos, el cava no se caracteriza por una elevada graduación alcohólica. Generalmente, no supera el 14%. Esto hace que goce de amplia aceptación. Incluso quienes no beben alcohol habitualmente suelen "mojarse los labios" con cava en las fiestas y beber un poco.

Se caracteriza por contar, a diferencia de otros vinos blancos, con burbujas. Esto se consigue añadiendo dióxido de carbono al vino durante una de sus fases de elaboración. Concretamente, durante la que se denomina segunda fermentación en botella.

Evidentemente, no se añade el gas al vino como tal, sino que se añade al vino utilizado como base para el cava una mezcla de azúcar y levaduras. Serán estas las que, cuando fermenten, produzcan las burbujas típicas del cava.

Una vez listo para su consumo, el cava contiene hidratos de carbono simples (azúcar), minerales (calcio, fósforo, hierro, magnesio, potasio, sodio, yodo y algo de zinc). También cuenta con vitaminas B1, B2, B3, B6 y B9; así como antioxidantes, polifenoles y diversos ácidos orgánicos. Y aporta menos calorías al organismo que los vinos tintos. Por último, es bajo en grasa, lo que indica que puede consumirse aunque se esté siguiendo una dieta.

Beneficios del cava para el organismo

Al igual que sucede con otros vinos blancos, los beneficios del cava para el organismo son bastante numerosos. Para empezar, tal como sucede con el consumo moderado de vino, reduce las posibilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares. También rebaja ligeramente la tensión y disminuye el riesgo de sufrir enfermedades como la diabetes.

El cava también favorece el aumento del denominado "colesterol bueno", lo que ayuda a mantener a raya el colesterol perjudicial. Además, tiene acciones antioxidantes, lo que redunda en beneficios para la piel. En concreto para la de la cara, ya que dado que la uva tiene ácido hialurónico, revitaliza las células y aporta suavidad a la piel. También antiinflamatorias, como sucede con el vino. Por lo tanto, tomado regularmente, evita la formación de la arteriosclerosis, entre otras dolencias. Y mejora la coagulación de la sangre, ya que incide favorablemente en la generación de plaquetas.

Además, también es bueno para la memoria, gracias a su contenido en ácido fenólico. Gracias a este componente, también reduce, si se toma con regularidad, los riesgos de sufrir demencia. Algunos  estudios sugieren que incluso puede ser útil para poner freno a los primeros síntomas del Alzheimer.