¿Qué propiedades tiene el embutido ibérico?

En muchos casos, los embutidos están dentro de la dieta habitual. Los bocadillos de chorizo, jamón, salchichón o lomo son habituales en la merienda de los niños. También en aperitivos, o como entremeses. En Navidad no suelen faltar en la mesa. Hay diversas variedades de embutidos, pero dentro de todos ellos, el más apreciados es el embutido ibérico.

Generalmente, este tipo de embutidos presenta una mayor calidad. En algunos casos, como el del jamón ibérico, también cuenta con un nivel de grasa bastante reducido. Aunque pueda parecer lo contrario, el jamón ibérico es una de las piezas con menos contenido de grasa que se pueden encontrar en la charcutería. Además, el sabor de los embutidos ibéricos es mejor y más intenso que el de otro tipo de embutido.

El rey del embutido ibérico: el jamón

Cuando hablamos de este tipo de embutido ibérico hay que concretar, antes de nada, de qué tipo de jamón ibérico se trata. Porque hay diversos tipos, todos procedentes del cerdo ibérico, pero relacionados con su crianza y tipo de alimentación. Así, el jamón ibérico de bellota es el que proviene del cerdo que se alimenta de bellotas y pasto de las dehesas. Mientras, el de cebo de campo, viene de un animal también se cría al aire libre y puede desplazarse con cierta libertad por un recinto controlado, se alimenta con piensos y pastos. Y el de cebo, de cerdos que se crían en naves cerradas y se alimentan a base de pienso.

El de mayor calidad es el de bellota. Tiene aproximadamente un 22% de materia grasa, mucha de ella de tipo "alto oleico" y alto contenido en colesterol "del bueno". Por lo tanto, su consumo moderado es recomendable. Mientras, el jamón ibérico de cebo, con menos colesterol bueno, tiene a cambio alrededor de un 20% de materia grasa.

Otros embutidos ibéricos: chorizo, salchichón o lomo

Más modestos, pero igualmente apreciados, son otros embutidos ibéricos como el chorizo, el jamón o el lomo. En el caso del primero, posee un elevado contenido de ácido oleico, además de contribuir a la bajada del denominado colesterol malo. Por lo tanto, su consumo moderado también es recomendable.

Esto se debe a que el chorizo ibérico es rico en ácidos monoinsaturados, que facilitan la subida del colesterol bueno. También cuenta con un elevado contenido de vitaminas B1, B2 y B12, y con cerca del 30% de grasas. Y varios minerales esenciales, como el hierro o el magnesio, y una cantidad elevada de proteínas.

En cuanto al salchichón ibérico, es un embutido más graso que el jamón y el chorizo. En efecto: cuenta con cerca del 40% de materia grasa. También tiene un nivel de azúcar más elevado, por lo que su consumo está menos recomendado. Eso sí, es bajo en sodio. Y aporta vitaminas como la K, la B3, la B9 o la B12, entre otras.

Por último, el lomo ibérico cuenta con un elevado contenido proteico. Además, es rico en vitaminas B1 y B3, así como en minerales, como hierro, sodio, potasio o magnesio. Cuenta con un nivel de materia grasa inferior al 20%.